
Embarazo y cinturón de seguridad
Las mujeres embarazadas no deberían manejar ya que no deberían utilizar el cinturón de seguridad.
El modelo tradicional supone un gran riesgo para el feto ya que, en caso de accidente, el peso de una persona adulta puede alcanzar entre 3 y 5 toneladas. Esto significa que el feto recibiría un fuerte golpe en el momento del impacto provocado por el cinturón de seguridad. Y de no poseer cinturón ese golpe lo recibiría el feto por causa del volante.
Tampoco es recomendable mantener el cinturón holgado sobre el cuerpo, tanto si el usuario es una embarazada como si no lo es. El cinturón sólo puede cumplir correctamente su función si está en contacto directo con el cuerpo, sin holguras y con la presión generada por su mecanismo de recogida.
Si el cinturón se lleva holgado, en caso de colisión el cuerpo impacta con el propio cinturón, que puede provocar numerosas lesiones en el tórax y abdomen.
En definitiva, la mujer que maneja embarazada debería hacer un análisis del riesgo que corre su futuro bebe al manejar. Aún así, se recomienda a las futuras mamás el uso de cinturones especiales que han sido desarrollados especialmente para estos casos y ajustan el cinturón entre los senos y por debajo del abdomen, de manera que ante una colisión el feto no se verá oprimido.